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martes, 27 de septiembre de 2016

Taoísmo Filosófico

Ideograma de Tao.
Hace unos 2.500 años, en tiempos de Buda y Platón, se hallaba China sumida en plena Época de los Reinos Combatientes. Fue durante este periodo que comenzaron a proliferar escuelas del pensamiento, entre las cuales llegaron a destacar al menos seis. De ellas, dos lograron extenderse y sobrevivir: la confucianista y la taoísta. El pensamiento taoísta original no tardó en ser malinterpretado y pronto degeneró hasta escindirse en dos ramas: la vertiente tradicional, filosófica, y una vertiente religiosa muy alejada de los preceptos y las enseñanzas transmistidas por los padres fundadores. El Tao Te Ching es el primer y el más importante libro sobre Tao del que se tiene constancia, y marca el punto de partida de este modelo de visión del mundo.  
"El Libro sobre Tao y Te" fue escrito supuestamente por Lao-Tse (Viejo Maestro). En realidad, pero, Lao-Tse no es más que un pseudónimo empleado por el autor, cuya identidad todavía hoy se desconoce. Una de las hipótesis con más fuerza postula que la obra no fue escrita por una sola persona sino por dos, siendo iniciada por una y completada por otra con más de un siglo de diferencia entre ambas.

Los conceptos básicos del Tao son el del Todo, la Realidad en Sí o la Divinidad, que es Tao mismo, y el de la expresión de este Todo en el mundo material y visible a través de personas, obras y acontecimientos, que es Te. El Te, mediante el taoísmo, trata de mostrar el Camino para conocer a Tao y reunirse con Él, el cual pasa, como en el budismo o en el jainismo, por la No-acción y el desapego absoluto. A aquel que logra extinguir las pasiones y alcanzar la Comprensión de lo Esencial, del mismo modo en que lo explica Platón, la Verdad le es revelada.
En la siguiente entrevista del programa de Teresa Román, Iñaki Preciado nos hace un breve repaso de los aspectos fundamentales de esta corriente filosófica, una de las más poderosas, extendidas e influyentes de la historia de la Humanidad.


lunes, 26 de septiembre de 2016

El Régimen del Solitario

"Pero [el hombre] sobresale por encima de todas estas clases [de seres] por su capacidad de pensar y por [todo aquello] que no se daría si no fuera por ella. [...] Con esto queda investigado aquello en que se diferencia el hombre del animal irracional. [...] Sólo necesita [poner] la condición de libertad en aquellos actos que proceden del alma bestial. En efecto, lo único que predomina en las acciones de los animales irracionales es la afección pasiva que acontece en el alma bestial. [...] En cuanto a aquel que realiza su acción movido por la idea o por la rectitud, sin inclinarse hacia el alma bestial ni hacia lo que en ella se da, merece que los actos de este hombre sean más divinos que humanos. [...] 
Es la razón por la cual aquel cuya alma animal domina sobre la racional, hasta el punto de que se deje llevar siempre por sus pasiones contrarias a sus ideas, es un hombre, pero la bestia es mejor que él, siendo preferible decir de este tal que es una bestia, a pesar de estar dotado de una reflexión humana con la que hubiera podido consumar perfectamente aquel acto. En tal caso, la reflexión viene a ser como un mal añadido a su iniquidad." - "El Régimen del Solitario", Capítulo Segundo.

"Pues, ciertamente, si no piensa, sus actos serán animales y no participará en absoluto de la humanidad más que en el hecho de ser un sujeto corporal cuyo aspecto externo es el de un hombre. Si el fin que se propone [el sujeto] es animal, lo consiga o no con el pensamiento humano, su humanidad seguirá los mismos pasos de la animalidad, no habiendo diferencia entonces entre [ese individuo que] tiene una forma exterior de hombre pero que oculta dentro la animalidad y el que es simplemente animal. [...] [El hombre que tiene como] fin [lo que] es material es lo mismo que lo animal." - "El Régimen del Solitario", [Capítulo Tercero], Artículo [Décimo].

"Tadbir al-Mutawahhid" (El Régimen del Solitario), a pesar de ser un libro inacabado, es la obra más importante y difundida del filósofo andalusí Abu Bakr Muhamamd ibn Yahya ibn al-Sa'ig ibn Bayyah, conocido en Occidente como Avempace
Avempace es un filósofo de importancia capital, si bien permanece prácticamente en el olvido. Nació en Zaragoza entre los años 1.085 y 1.090 d.C, en época de los Reinos de Taifas. Es considerado el primer filósofo andalusí propiamente dicho y fue el primero en reintroducir en Occidente de manera sistemática las obras y los conocimientos de Aristóteles, siendo el predecesor inmediato de otros pensadores más reconocidos como Averroes y el mentor de éste, Abubacer o Aventofail, muy influenciados por él ("El filósofo autodidacta" está en parte inspirado en el Régimen del Solitario".
Avempace, persona sociable y de fuerte temperamento, fue un muy destacado científico de la época. Apasionado en todo lo que hacía, levantó desde las más grandes alabanzas hasta las más viles críticas y envidias [De hecho, murió posiblemente envenenado por acción de alguien que, creyendo hacerle un mal, le ofreció la Eternidad]. Estuvo interesado en todos los ámbitos del conocimiento: desde la botánica, pasando por la medicina y la física, hasta la astronomía. Destacó especialmente en el mundo de la botánica, de la música y la poesía. Pero como todo hombre de bien, deseoso de obtener la Sabiduría, lo más importante para su Esencia fue sin ningún tipo de duda la búsqueda de la Verdad (en la que filosofía, ciencia, política y religión confluyen), la cual pasa por someter a las pasiones, desprenderse de lo material y hacer uso de la razón y del resto de recursos disponibles con el único fin de alcanzar la Comprensión Absoluta, momento en el cual uno consigue liberarse definitivamente, poner fin a la existencia (es decir, abandonar el ciclo del nacimiento y la muerte) y, tras la muerte física, reunirse con Dios junto al resto de Esencias Puras.

"El que obra [arrastrado solamente] por el deseo echa en cara con frecuencia los beneficios [que concede a los demás] y necesita que le recuerden sus buenas obras. Ese tal tiene el fin de su obra en el exterior y, si no lo consigue, su acción queda vacía. En cambio, el hombre virtuoso logra un fin que no pretende y que la mayoría de los hombres ignoran, por no decir que ni lo buscan, pues únicamente lo conocen los sabios de las ciencias naturales y de la ciencia moral. [El hombre virtuoso] consigue, pues, lo que otros quieren y pretenden, además de lograr una ganancia sobreañadida al fin esencial [que buscan], sin contar con los otros [beneficios] que se han enumerado antes. Todos estos bienes son dones divinos. [...] Y así como la salud únicamente la alcanza quien tiene un excelente apetito, la busque o no la busque, del mismo modo estas formas espirituales puras y nobles sólo las logra el que es virtuoso en su conducta, da igual que las pretenda como que no. Y del mismo modo que el apetito únicamente es correcto cuando quiere llevar a cabo las acciones que conducen esencialmente a la salud, así también la buena conducta únicamente se convierte en espiritual cuando se desprenden de ella acciones que logran esencialmente esta espiritualidad. Ambas cosas son dones divinos con los que Dios Altísimo distingue a las criaturas que Él quiere." - "El Régimen del Solitario", [Capítulo Tercero], Artículo [Séptimo].

"La substancia, cuanto más lejos está de la corporeidad, más digna es de este nombre." - "El Régimen del Solitario", [Capítulo Tercero], Artículo [Primero].

"En cuanto a la Sabiduría, es el estado más perfecto de las formas espirituales humanas, salvo para quienes no la conocen, pues para éstos es una de tantas [cualidades espirituales]. Ejemplo de ello es el lugar que ocupa el hombre de ciencia entre el vulgo, pues esta perfección [de la Sabiduría] es [para la gente que no sabe qué es esa perfección] un accidente de la ciencia y una segunda intención [de la misma], mientras que la Sabiduría es [para quien la tiene] algo esencial y de primera intención. No se trata de un estado cualquiera sino más bien de la perfección absoluta." - El Régimen del Solitario, [Capítulo Tercero], Artículo [Décimo].

"Éstos son aquellos a quienes Dios premia y sobre ellos viene la Tradición verdadera: 

'El que hubiera emigrado hacia Dios, su emigración estará con Dios; pero el que hubiera emigrado hacia el mundo para conseguirlo, o hacia una mujer para casarse con ella, su emigración estará en aquello hacia lo que se encaminó.' 

En suma, la recompensa será según dice la Tradición verdadera:

'Las acciones son según las intenciones y a cada hombre [le corresponde según] lo que ha pretendido' 

- Hadices tradicionales mencionados por Avempace en el "Régimen del Solitario", [Capítulo Tercero], Artículo [Quinto].

La capacidad de Comprensión para Avempace recae en el Intelecto Agente, el componente más destacado y elevado de la Esencia o Alma [no-contaminada] que constituye el verdadero Yo, y que se halla anclada, como en una prisión al mundo material y al cuerpo en el que uno nace. El Intelecto Agente no es propio de cada Alma, sino que es Único y Eterno, y en Él confluyen todas las Esencias, del mismo modo que en el taoísmo Tao y Te son Uno Solo; pues Te sólo es una expresión de Tao en el mundo material y cuando uno, decidido, renuncia a este mundo terrenal y camina firme hacia Tao, termina por convertirse en Tao mismo. Tales disertaciones serían retomadas, posteriormente, por Averroes, Maimónides y, en especial, el Maestro Eckhart.

"El Intelecto Agente es como la forma deducida pero sin el pensamiento ni la reflexión" - "El Régimen del Solitario", [Capítulo Tercero], Artículo [Decimosegundo].

"Todo lo que proviene del Intelecto Agente es verdadero esencialmente, no por accidente" "El Régimen del Solitario", [Capítulo Tercero], Artículo [Decimocuarto].

"En cuanto al Intelecto cuyo inteligible [la idea esencial, la realidad en sí subyacente a él abstraíble solamente mediante el Intelecto. Nota del autor] es él mismo, no tiene forma espiritual alguna que le sirva de objeto, pues lo que se entiende de ese Intelecto es lo mismo que se entiende de su inteligible, siendo así uno y no múltiple, ya que carece de la relación que lo ata con la forma que hay en la materia. La contemplación [que procede] de esta manera es la otra vida y [constituye] la única felicidad humana final. Entonces es cuando se contempla este magnífico espectáculo. Y, puesto que la contemplación de algo y la cosa contemplada sólo se consiguen por el que contempla mediante la idea de algo, despojada de su materia, y como la idea que queremos entender es una idea que carece de materia, resulta que el acto de este Intelecto es su propia substancia, que no puede desaparecer ni perecer, y que [en este Intelecto] el motor es el mismo móvil. [...] En suma, si este Intelecto es numéricamente Uno, todos los individuos que tienen tal intelecto serán [también] numéricamente Uno." - Avempace en el "Tratado de la Unión del Intelecto con el Hombre".

"En efecto, la existencia material es la que más merece desaparecer, mientras que la existencia Intelectual es la más digna  de perpetuarse. La largura de todo aquello cuya duración es limitada es breve en comparación con la Eternidad, pues no se puede parangonar con ella."- "El Régimen del Solitario", Capítulo [Tercero], Artículo [Décimo].

"Así pues, el fin hacia el cual debe tender el solitario que desea la inmortalidad no está, en modo alguno, en relación con la materia; razón por la cual se dirige al verdadero fin donde incluso desaparece esa relación universal de que hemos hablado. Allí, en efecto, la forma está completamente despojada de corporeidad y no es ya ni un solo instante forma material; pues [el solitario] percibe las formas aisladamente y en sí mismas, sin que hayan sido abstraídas de unas materias. Y, en efecto, su verdadera existencia consiste en su inteligible, quiero decir, el intelecto en su existencia real o intelecto en acto; es la existencia del intelecto emanado, el cual, más que cualquier otra cosa, se parece al Intelecto Agente. Esta forma emanada no tiene ninguna relación con la materia, si no es en cierto modo, es decir, como entelequia de los inteligibles materiales.[...]
Así pues, ya que el Intelecto Agente es indivisible, quiero decir, puesto que todas las formas específicas juntas no están en él más que en una sola o menos, puesto que sus esencias son cosas indivisibles (a saber, puesto que cada una de las formas específicas existe en él de forma unitaria), la ciencia de este intelecto separado es una razón de su elevación aunque los objetos de la misma [ciencia] sean múltiples, de acuerdo a la multiplicidad de las especies. [...] En efecto, las formas que se encuentran hoy en algunas materias son, en el Intelecto Agente, una sola forma abstracta, pero no en el sentido de que ellas hayan sido abstraídas después de haber existido en las materias, como ocurre en el intelecto en acto. [...] Es ésta la razón de que la Esencia del hombre, o el hombre en aquello que constituye su Esencia, sea aquello que hay de más próximo al Intelecto Agente. [...] Ésta es la concepción del intelecto separado, es decir, del Intelecto Agente, tal como se concibe a sí mismo. Y éste es el fin último de todos los movimientos" - Apéndice de [posiblemente] al-Farabi añadido por Moisés de Narbona a "El Régimen del Solitario", [Capítulo Tercero], Artículo [Decimoséptimo].

Y dentro de todo este Camino hacia la purificación del Alma se encuentra "El Régimen del Solitario". En él, Avempace, siguiendo la línea de la República de Platón, aborda de forma breve y esquemática el tema de la Ciudad Perfecta. No se detiene mucho en ello, por la simple razón de que la ciudad perfecta, en contraposición con la timocracia, la oligarquía, la democracia y la tiranía, es aquella que está conformada por hombres y mujeres perfectamente iluminados y cuyo gobierno facilita que dicha Perfección sea alcanzada por sus habitantes, motivo por el cual para su realización lo único necesario es mostrar a los demás el Camino hacia la Sabiduría. Lo que caracteriza a la Ciudad Ideal es que en ella no hacen falta ni médicos ni jueces, pues ni hay altercados que requieran de jueces ni hay dolencias derivadas de la mala vida, siendo cada uno capaz de prevenirse en salud y de conocer el remedio si el caso es dado. En este tipo de ciudad el ser perfecto puede convivir y socializar con los demás sin problemas, no siendo así, en cambio, en el resto de modelos de gobierno. En las ciudades imperfectas, alejadas de la Verdad, muchas veces el hombre sabio se ve obligado a aislarse y tornarse solitario, a fin de poder lograr su máximo objetivo: el de poner fin a su existencia. En tales condiciones, el mutawahhid (solitario) deberá proceder respecto a la sociedad de la forma que le parezca más conveniente, a la espera que sean las gentes y el gobierno los que vuelvan su vista hacia su forma de ser, y no al contrario. Y mientras no sea así, él permanecerá entre los demás como uno cualquiera, pero ajeno a los demás; como un extranjero (terminología sufí), ocupando su tiempo en lograr el Objetivo Primordial. Y es en este objetivo, por lo tanto, en lo que se centra prácticamente la totalidad del libro.
En lo que existe de obra, Avempace se dedica hacer un estudio más bien descriptivo, mediante términos aristotélicos, de las acciones, las formas y el Alma,  así como de lo que le acerca a esta última a la Divinidad y le permite ver con claridad y de lo que le aleja de Lo Divino y la mantiene sumida en la completa ignorancia y ceguera.

"Por lo que respecta a los hombres felices, si es posible que existan, sólo tienen la felicidad aislándose y, en consecuencia, el régimen correcto únicamente será el del [hombre] aislado, tanto si se trata de uno solo como si son más, en tanto no se una la comunidad o la ciudad a sus doctrinas. A estos [solitarios] es a los que los sufíes designan con el nombre de extranjeros, ya que, aunque vivan en sus propios países o entre sus compañeros y vecinos, [en realidad] son extranjeros en sus ideas pues se han marchado con sus pensamientos a otros niveles [de vida] que son para ellos como sus patrias. Nosotros, en este tratado, nos proponemos [discutir] el régimen de este hombre solitario, pues es evidente que a este tal le ha alcanzado algo que no es natural. Trataremos, pues, de cómo debe regirse [este solitario] para que alcance la máxima perfección de su existencia.[...]
Por tanto resulta claro que el solitario, dada su índole, no debe acompañarse de los hombres materiales ni de los que tienen un fin espiritual mezclado con materialidad ni aún de los que no tienen por fin lo espiritual absoluto, sino que está en la obligación de rodearse de la gente de ciencia [filósofos. Nota del autor]. Pero, como los hombres de ciencia escasean en algunas formas de vida social mientras que son abundantes en otras e incluso llegan a faltar por completo en algunas, por esa razón el solitario está obligado en algunas sociedades a apartarse por completo de la gente, en cuanto le sea posible, y no mezclarse con ellos sino en las cosas necesarias o en la medida en que les es indispensable. [Debe el solitario alejarlos de sí, porque no son de su especie; no se mezclará con ellos, ni dará oído a su charlatanería. [....] ¿Convendría al solitario convertirse en juez de aquellos en medio de los cuales habita? Mejor, en verdad, será que se consagre a sus ejercicios del culto divino y que eche lejos de sí tan pesada carga, perfeccionándose a sí mismo y brillando para los demás como una luz. En secreto es como debe entregarse al culto del Creador, como si esto fuese una cosa vergonzosa, y así se perfeccionará tanto en su ciencia como en su religión y agradará a Dios]." - El Régimen del Solitario, Capítulo Primero.

"Pues [el que tiene] el temperamento filosófico, cuando se decide a llevar a cabo la perfección última, realiza tales acciones. Por eso, todo el que prefiera su materialidad a cualquier otra cosa de su espiritualidad no podrá alcanzar el fin último. Por tanto, no habrá ni un solo [hombre] material que sea feliz, mientras que todo hombre feliz será puramente espiritual. [...]
No tomará de lo corporal más que lo que debe servir de medio para prolongar la existencia, pero sin que le aparte del todo de lo espiritual; del mismo modo, no tomará de lo espiritual sino lo más sublime que es necesario para lo inteligible, quedándose al final en lo inteligible absoluto. Con la corporeidad el hombre es un ser; por la espiritualidad es más noble; por la intelectualidad es un ser divino y virtuoso. Así pues, el que tiene Sabiduría es necesariamente un ser virtuoso y divino. Este tal toma lo más perfecto de cada acción y comparte con todos los niveles de hombres las más excelentes cualidades con que se caracteriza cada uno de ellos, distinguiéndose, sin embargo, de éstos porque [lleva a cabo] las acciones más virtuosas y nobles. Y cuando llega al fin del mundo, comprendiendo racionalmente las inteligencias simples y las substancias que se mencionan en la Metafísica, en el libro 'Sobre el Alma' y en el libro 'Sobre el Sentido y lo Sensible', entonces se hace de aquellas inteligencias y en verdad [se le puede aplicar en ese momento el calificativo] de únicamente divino, despareciendo de él las cualidades sensibles caducas así como las excelsas espirituales. Sólo le cuadrará entonces el [nombre] de simplemente divino." - "El Régimen del Solitario", [Capítulo Tercero], Artículo [Decimoprimero].

No cabe decir, por supuesto, que el libro muestra una visión completamente utópica de la forma de gobierno idónea, totalmente alejada de la Realidad. Tratándose de una visión, pues, guiada por el deseo de poder ver en vida tal ciudad, se convierte en una fuente de sufrimiento importante para Avempace; deviniendo la reclusión, en él, en dolor. Para comprender cómo es posible que Avempace incurra en tal error, no obstante, hay que tener en cuenta que, si bien el libro está redactado en una fase muy avanzada del viaje que éste emprendió hacia el conocimiento, en el momento de ser escrito, la Esencia de su autor todavía no había logrado liberarse, razón por la cual pueden detectarse en el texto frases, ideas y pequeños detalles algo alejados de la plena Sabiduría. Pero como toda obra, debe ser juzgada y valorada teniendo en cuenta la evolución de quien lo escribe; así pues, uno puede comprobar cómo el Alma anclada a Avempace pudo muy bien lograr su objetivo cuando lee uno de sus escritos posteriores, como "La Carta del Adiós" o su obra verdaderamente cumbre; el "Tratado de la unión del Intelecto con el hombre", complementarias e imprescindibles para entender correctamente "El Régimen del Solitario". En ellas, Avempace discurre acerca del estado de comprensión absoluta.

"Nosotros solamente buscamos aquí el Régimen del Solitario. Las formas espirituales falsas producen hipocresía, astucia y otras habilidades parecidas. Estas formas [falsas] y sus diversas clases abundan en la forma de vida [política y ciudadana] que existe [actualmente] hasta tal punto que se piensa que quien las conoce tiene Sabiduría. Creen que en esto consiste [precisamente] la Sabiduría y piensa el vulgo y la mayor parte de la gente que los ideales de estas ciudades son la vida intelectual de que habla Aristóteles en el [libro] sexto. Y cuando oyen hablar de que la condición [para tener] inteligencia es que quien es inteligente [debe] ser virtuoso, sus mentes se apartan de ello ofuscadas y piensan que esto es necedad, cortedad en la consecución de la felicidad] y una de las formas de estupidez. [...] Pero si se estudia a fondo todo esto, aparece claro que la cosa es al contrario de lo que ellos piensan." - El Régimen del Solitario, [Capítulo Tercero], Artículo [Segundo].

Siendo el modo de escribir de este autor seco, denso y difícil de entender [no porque no supiera hacerlo de otra forma, pues era un gran poeta, sino porque su intención no era la de impresionar ni dar miel a nadie], en contraste, por ejemplo, con los diálogos de Platón, resulta lógico que no consiga despertar entre la gente, poco acostumbrada a hacer uso de la razón, tantas simpatías como pueden hacerlo Nietzsche u otros escritores más elocuentes y propensos a jugar con las emociones del lector. Aun así, el conocimiento transmitido por Avempace es verdaderamente importante y esencial, mucho más digno de ser leído para todo aquel que haya emprendido su propio Camino hacia el Saber.

"La ciencia del alma precede a todas las demás ciencias físicas y matemáticas en todo tipo de dignidad. Además, todas las ciencias exigen la ciencia del alma, no siendo posible conocer los principios de las ciencias si no se conoce el alma y lo que ella es por definición, de acuerdo con lo que se demostró en otros lugares. Más todavía, es cosa sabida que el que no está seguro de conocer el estado de su alma no merece estar cierto de los otros conocimientos que tenga. Así, pues, si no conocemos nosotros la condición de nuestras almas y qué son y si no nos resulta claro si lo que de ellas se dice es cierto o no es fiable, no podremos confiar de otras cosas que nos resultan obvias." - Avempace en "Sobre el alma".

El pensamiento de Avempace parte del conocimiento aristotélico y del de Al-Farabi principalmente, pero con una fuerte influencia neoplatónica, sufí y del libro de La República, de Aristocles. Partiendo de esta base, bajo su propio esfuerzo, irá construyendo poco a poco su modelo particular, cuyo fundamento no difiere en nada al impartido por el resto de grandes buscadores de la Verdad que ha conocido la historia, como son Aristocles, Siddharta Gautama, Lao-Tse o Vardhamana Mahavirá. Pues, nazca donde nazca uno, Verdad hay Una sola, y todo aquel que consigue encontrar el modo de alcanzarla [el de la comprensión y la extinción del deseo], si es esa su voluntad, terminará por descubrirla. Siendo así, aunque con distintos términos y formas de expresarse, las conclusiones siempre resultan ser las mismas.

"El fin humano es Uno Solo, el cual es El Principal, estando cada uno de los otros fines, sean cuales sean, subordinados a éste. El hombre señor por naturaleza es el que se prepara para este fin. Y quien no se prepara para este fin, está por naturaleza gobernado. Por eso hay gentes que están por naturaleza gobernadas y las hay que tienen el señorío por naturaleza. Unos dominan a los demás y otros son dominados por otros. Se demostró en muchos lugares que aquel fin es Eterno, que no es generable ni corruptible y que es o los inteligibles o uno de ellos." - Avempace en "Sobre el fin del hombre".


            El autor de la Nuba Al-Istihlál, el origen del actual himno de España, todavía hoy se desconoce;                           Avempace ha sido sugerido como uno de los candidatos.

Calbert

Vea también: "Tratado de la unión del Intelecto con el hombre", "El Mito de la Caverna. Segunda parte", "La República o el Estado".

viernes, 25 de septiembre de 2015

Grandes filósofos: Baruch de Spinoza

Baruch de Spinoza fue un filósofo de origen sefardí nacido en Ámsterdam, Países Bajos (territorio anglosajón), en 1.632. Nació en plena Guerra de los Treinta Años (1.618-1.648), confrontación que deriva de la lucha entre los anglosajones y la Iglesia Católica por el control del planeta. Fue criado en el seno de una familia acomodada judía que, víctima de las persecuciones, se vio obligada a huir primero de España a Portugal y, más tarde, a los Países Bajos. Es ahí precisamente donde Baruch recibe una formación religiosa ligada a la ortodoxia judía que orientará  todo su pensamiento a discutir y reformar la idea de Dios; con la intención de ayudar a sus compañeros de oficio y contribuir con sus escritos a derrocar al catolicismo y atacar la religión. Siendo él un agente del bando inglés, sus ideas provocarían que, con 24 años, fuera excomulgado de forma irreversible por su propia comunidad y tuviera que afrontar incluso diversos intentos de asesinato. Falleció con 44 años de edad, en 1.677, a consecuencia de una tuberculosis. Contemporáneo y amigo de René Descartes y Gottfried Leibniz, miembros de la élite que hoy controla el mundo, es considerado junto a ellos  como uno de los máximos representantes del racionalismo.

Partiendo de las definiciones de sustancia pensante (mente), sustancia extensa (cuerpo y mundo material) y sustancia perfecta (Dios) postuladas por Descartes, Spinoza concreta que en realidad las dos primeras forman parte de la tercera, que es la única sustancia  existente, estableciendo así que Dios no es un espíritu eterno sino que es el Todo, un cuerpo infinito y perfecto, la realidad en sí, el Universo, la naturaleza en su totalidad (panteísmo). Es decir, La Naturaleza es Dios (Deus sive Natura). Ello implica que todo lo que surge de la naturaleza (causa de sí misma y causa de todas las cosas o modos, que son infinitos) surge de Dios y que, por lo tanto, el pensamiento y la razón humana son una manifestación de Dios propiamente dicho (cuerpo y mente son parte de una misma cosa; teoría monista), que se piensa y se ama a sí mismo (amor intelectual).
Al igual que Descartes y que Leibniz, defiende la teoría corpuscularista según la cual la realidad en su conjunto estaría conformada por unidades más pequeñas estrechamente interconectadas entre sí y relativamente autónomas que van adoptando distintas disposiciones y configuraciones. Cada uno de estos cuerpos relativamente independientes está dotado del conato (apetito o deseo), que es la esencia del ser mismo, una especie de impulso o deseo de permanecer en la existencia que caracteriza a cada cosa singular, como lo es el mismo hombre. Estos cuerpos, además, pueden formar, si se agrupan, nuevos cuerpos (V.g. el cuerpo social), de manera que entre la colectividad y el individuo no hay separación alguna. Para Baruch cada ser humano es completado por el resto, en la medida que el cuerpo social es uno solo, un individuo colectivo.

"Cada cosa se esfuerza, en cuanto está en ella, por perseverar en su ser" - Baruch de Spinoza

En relación a su visión mecanicista del mundo, al estar el pensamiento también sujeto a las leyes de la Naturaleza, adopta una posición determinista y concluye que el ser humano carece de libre albedrío, si bien reconoce que la libertad humana puede aparecer en tanto que se reconoce este hecho; dicho en otras palabras, que el ser humano es capaz de alcanzar su libertad mediante la comprensión de la realidad y el saber, que se obtienen a través del estudio y la reflexión. Haciendo uso de la razón, consiguiendo entender los mecanismos y factores que nos condicionan como seres humanos, puede el individuo aprender a manejarlos y hacer uso de ellos conscientemente para autocondicionarse y dirigir con cierto grado de libertad sus propios actos y pensamientos.

Se considera como su obra más importante "La ética demostrada según el orden geométrico", en la que siguiendo el ejemplo del método euclidiano pretende deducir las leyes de la ética de forma objetiva y lógica, casi matemática. Spinoza determina que la inmortalidad del alma no es demostrable y que la Biblia debe estar sujeta a la libre interpretación del individuo. También critica el uso político y moral que se hace de Dios y a las instituciones y académicos responsables de que esto ocurra. Describe como una herramienta de control y sometimiento a toda moral que trate de definir lo que es el bien y lo que es el mal, pues el bien y el mal no existen sino que son meros productos de la mente humana. Lo que sí que existe, en cambio, es lo bueno y lo malo. Entiende por bueno todo aquello ajeno a su propio ser que le produce encuentros y composiciones (sensación de alegría), y por malo aquello que genera desencuentros y descomposiciones (pasiones tristes). Las pasiones, lejos de encarnar el mal y el pecado, pasan a ser constitutivas de la propia naturaleza humana.
Por último, respecto al mejor sistema político para regir la sociedad, defiende la democracia. El papel del Estado debe ser el de disponer el entorno de modo tal que todos los hombres tengan la oportunidad de alcanzar la libertad, algo que dependerá al fin y al cabo exclusivamente de cada persona.


lunes, 30 de marzo de 2015

La aventura del pensamiento: John Stuart Mill

John Stuart Mill (1.806-1.873) fue un político, filósofo y economista londinense. Trabajaba para la Compañía Británica de las Indias Orientales (CBIO), corporación del Imperio Británico que llegó a gobernar sobre una quinta parte de la población mundial. La India se encontraba bajo el control absoluto de dicha compañía que fue la principal responsable de las Guerras del Opio. Uno de sus miembros más destacados era William Huntington Russell, perteneciente a la poderosa familia Russell (Bertrand Russell, Samuel Russell, el fundador de Los Testigos de Jehová Charles Taze Russell...) y fundador junto a Alphonso Taft (padre de William Howard Taft) de la sociedad secreta que dirige los Estados Unidos de América, Skull & Bones (George Bush, John Kerry, Robert Kagan -marido de Victoria Nuland-, familias Rockefeller, Morgan, Harriman...). El abuelo de Franklin Delano Roosvelt era Warren Delano, Jr., Jefe de Operaciones de la Russell & Company. Como curiosidad cabe destacar que Grand Union Flag, la primera bandera de los Estados Unidos tras lograr supuestamente su independencia, es la bandera de la CBIO.

Stuart Mill, liberalista, empirista y positivista, es considerado el mayor exponente del utilitarismo. Fue el principal discípulo de Jeremy Bentham, padre de esta doctrina filosófica y diseñador del Panóptico.
El utilitarismo es la corriente que defiende que la finalidad de toda acción humana es lograr la felicidad y que define como útiles a aquellas acciones que nos permiten alcanzarla. Tan importante es la felicidad de un individuo como de otro -y distinta su percepción de ella- por lo que a la hora de valorar el grado de utilidad de una acción debe tomarse siempre como referencia la felicidad de la mayoría. Este pensamiento queda bien reflejado en una frase que solía emplear Bertrand Russell: el objetivo del ser humano es obtener "El mayor bien para el mayor número de personas". Del mismo modo, una acción será considerada como moralmente buena o mala según sus consecuencias; Si los resultados de una acción permiten obtener una mayor felicidad para una mayor cantidad de gente, podremos decir entonces que son principalmente buenos y que la acción ha sido útil y a la vez moralmente correcta.
El principio moral de la utilidad ha de estar regulado, según Mill, por una Ley Universal de Utilidad. Distinguiendo los placeres más superficiales e inferiores, como los sensuales y animales, de los más elevados, como los de la razón, establece que la oportunidad de poder crecer a nivel personal ha de ser la unidad de medida para valorar el grado de felicidad existente en una sociedad. Es decir, cuanto más gente pueda optar a desarrollar su consciencia más felicidad se habrá alcanzado. Ello implica que, para lograr un mayor bienestar social, las necesidades vitales de la población han de quedar cubiertas y que ésta ha de poder satisfacerlas sin apenas malgastar tiempo y esfuerzo.

"Es mejor ser un humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser un Sócrates insatisfecho que un necio satisfecho, y que si el necio o el cerdo son de diferente opinión, se debe únicamente a que sólo conocen su propio lado de la cuestión, mientras que el otro término de la comparación conoce ambos lados." - El utilitarismo, cit., p. 55.

De todo esto se deduce que, si lo que pretendemos es actuar de una forma útil para la sociedad, deberemos tener en cuenta la felicidad de los demás. Así pues, la pregunta que surge es la siguiente: ¿Cómo actuar sin afectar al bienestar de los que nos rodean cuando nuestras acciones pueden tener consecuencias negativas sobre su felicidad? La respuesta más adecuada que es inevitable incidir sobre la felicidad del resto, pero que será necesario establecer límites a la libertad de cada uno para que no interfiera con la de sus semejantes y evitar en la medida de lo posible que tal situación se dé. Los límites a la libertad individual deberán ser definidos por el Estado, que está al cargo de las leyes y la política. Es comprensible decir, por lo tanto, que la acción política también irá dirigida al mismo fin, a conseguir la mayor felicidad social posible, y que las leyes tendrán que regirse por el mismo principio de utilidad.
Se distinguen así dos esferas en el ámbito de la sociedad: la esfera pública y la esfera privada. La esfera privada será aquella en la que los actos de la persona no afectan directamente a nadie más que a ella; aquella en la que el individuo no puede ser considerado responsable de la infelicidad de sus congéneres por actos que solo le conciernen a él (v.g. el suicidio). La esfera pública, en cambio, será aquella en la que los actos cometidos atenten directamente contra la libertad y felicidad de los demás.
La labor del Estado ha de ser regular la convivencia y evitar que los sujetos puedan sobrepasar los límites de su libertad a costa de la del resto, pero no habrá de ser jamás paternalista ni tomar decisiones por el individuo que se encuentren dentro de la esfera privada. Su poder deberá estar limitado para que no pueda actuar en interés propio en contra del de la sociedad en su conjunto. Por esa misma razón, prosigue, la democracia es el mejor sistema político, precisamente por tener en cuenta la felicidad de la mayoría.

De lo aquí expuesto surge un gran dilema de difícil solución; y es que a la práctica definir qué pertenece a la esfera pública y qué pertenece a la esfera privada es muy complicado, hasta el punto que uno podría llegar defender que en realidad tales esferas no existen: en una sociedad democrática donde se respeten los derechos del ser humano y la igualdad como la defendida por Stuart Mill, ¿Tiene derecho una persona a conducir sin el cinturón de seguridad puesto? Si sufriera un accidente y resultara herida grave con lesiones de por vida por no llevar el cinturón, ¿No tendría que pagarle la pensión de incapacidad permanente y todos los gastos asociados la comunidad en su conjunto? ¿No le arruinaría la vida a sus familiares? ¿Y no ocurre algo semejante cuando una persona decide fumar o drogarse? ¿Debe interferir el Estado? Entonces, ¿Hasta qué punto puede entrometerse la sociedad en la vida del individuo?


Vea también: "La aventura del pensamiento: Bertrand Russell", "La aventura del pensamiento: David Hume", "La aventura del pensamiento: Auguste Comte", "La Perspectiva Científica", "El sesgo de realidad", "Philip Dru: Administrator: a Story of Tomorrow".

martes, 12 de agosto de 2014

La aventura del pensamiento: Auguste Comte

Isidore Marie Auguste François Xavier Comte nació en Montpellier en 1.798, poco antes del fin de la Revolución Francesa y de la subida de Napoleón Bonaparte al poder. Se le considera el fundador de la sociología y padre del positivismo, la rama filosófica que defiende que el único conocimiento real es el obtenido mediante el método científico. Sus influencias radican en las grandes figuras del período de la Ilustración y en su relación con personajes como el filósofo aristócrata Henri de Saint-Simon, de quien fue secretario. Comte ve en en la ciencia la herramienta perfecta para guiar a la humanidad hacia el orden y el progreso y pretende dejar en el pasado todo lo que se aleja de ella, como la religión o la metafísica, que forman parte de lo que él considera etapas necesarias de la historia para alcanzar la era de la razón. Es un impulsor, en definitiva, de la tecnocracia y las sociedades científicas modernas, es decir, un miembro más de la élite que hoy controla el mundo.

Comte formula la llamada Ley de los Tres Estados, que considera que la sociedad humana, a medida que evoluciona, pasa necesariamente por tres fases teóricas distintas. Estas fases no tienen porque ser sucesivas y pueden solaparse unas con otras o encontrarse reunidas dentro de un mismo pensamiento. Los tres estados son:

1) El Estado Teológico o Ficticio: las personas explican la existencia y los distintos fenómenos de la naturaleza atribuyendo las causas a fuerzas divinas, responsables de la creación del mundo y la realidad. Este estado tiene a su vez tres sub-estados, que son el fetichismo, el politeísmo y el monoteísmo.
2) El Estado Metafísico o Abstracto: constituye una extensión del teológico. Las personas ya no piensan en dios como en algo concreto sino en forma de conceptos abstractos. Toda la realidad es explicada mediante este tipo de conceptos no concretos, como el de idea, reencarnación o virtud.
3) El Estado Científico o Positivo: Los fenómenos y la realidad son explicados mediante relaciones causales y la formulación de leyes universales, obteniendo el conocimiento a partir del método científico, que implica la observación, la experimentación y la comparación. 

Comte también establece una jerarquía de las ciencias que segun él fue desarrollándose a medida que el hombre pasaba por los distintos estados teóricos. Esta jerarquía clasifica las ciencias desde las más simples hasta las más complejas (es decir, las que abarcan e incluyen a las demás), siguiendo el siguiente orden: Matemáticas, astronomía, física, química, biología, psicología y sociología (ésta sería la ciencia última, la que ofrece una visión más panorámica de todas). Es precisamente a través de la sociología, o física social, que Auguste piensa que los males que afligen al hombre y la sociedad pueden remediarse. Mediante la Ciencia de la Sociedad, que es elevada casi al nivel de religión, pueden descubrirse las leyes que rigen las comunidades humanas y su historia, ofreciéndonos la oportunidad de comprender los sucesos que acontencen y de solventar cualquier aspecto que consideremos problemático. Para construir un mundo ideal, alejados de las utopías irracionales promulgadas por Rousseau y Voltaire, hay que hacer uso de la ciencia, del espíritu positivo. La humanidad, pues, se dirige hacia un período definitivo de paz y estabilidad que se manifestará a través de una sociedad industrial y comercial gobernada por científicos, capaces de aplicar las medidas adecuadas en cada momento basando sus políticas en principios reales; no como los políticos, que "no hacen más que cortar las cabezas de una hidra". El "altruismo" (término introducido por Comte), expandido gracias al cristianismo, se hará planetario merced a la ciencia y la humanidad alcanzará su etapa de madurez, a partir de la cual podrá centrarse en la adquisición de más "poder y conocimiento".



Vea también: "El sesgo de realidad", "La Tecnocracia: de la teoría a la práctica", "La Perspectiva Científica", "La Trampa Zeitgeist", "Philisophica: Auguste Comte", La aventura del pensamiento: Karl Marx". "La Última Guerra".

jueves, 17 de julio de 2014

La aventura del pensamiento: Tomás de Aquino

Tomás de Aquino nació en el 1.225 d.C, diez años después de firmarse la Carta Magna, en el castillo de Roccasecca, Italia. Perteneciente a una importante familia noble, era primo del rey de "la nueva Babilonia", Federico II o "El Anticristo". Fue responsable de infiltrar mediante numerosos trabajos las doctrinas aristotélicas en el seno de la Iglesia Católica. No fue hasta llegado el siglo XIX, cuando la muerte de Dios estaba próxima, y más recientemente tras la celebración del Concilio Vaticano II, (momento en el que la Iglesia Católica proclamó su intención de participar en la creación de un Nuevo Orden Mundial), que se comenzó a tener en consideración a este santo, pilar fundamental de la teología cristiana. Hasta entonces las enseñanzas de Aristóteles (pagano), el tutor de Alejandro Magno, habían sido condenadas; en la era de la mundialización, en cambio, Tomás de Aquino es mostrado acertadamente como el máximo exponente de la "filosofía cristiana", confundiendo de forma intencionada los términos filosofía y religión.
Tomás de Aquino es el mayor representante de la escolástica. Defendió el uso de la razón para demostrar la existencia de Dios, legitimando así el debate sobre su existencia y a aquellos que la ponían en duda. La razón es dada por Dios para que pensemos, argumenta. No es lógico por lo tanto que nuestra razón pueda llevarnos a conclusiones falsas si pensamos bien. Las conclusiones aparentemente verdaderas obtenidas mediante la razón, si no coinciden con las de la fe, son falsas, pues fe y razón deben estar en perfecta concordancia. Si no lo están, entonces es que no estamos razonando correctamente sobre un tema. Propone seguidamente cinco argumentaciones fácilmente refutables para demostrar la existencia de Dios, las llamadas Cinco Vías:

Primera vía, argumento del primer motor inmóvil: corresponde al concepto aristotélico de Dios como Primer Motor. Todo se mueve. Todo lo que se mueve ha de ser movido por algo. Si una cosa que mueve es movida, ha de ser movida por otra cosa, y ésta por otra, y así sucesivamente. Pero debe haber finalmente algo que mueva y no sea movido, que es Dios.
Segunda vía, argumento de las causas eficientes: todo tiene una causa que le precede, pero necesariamente ha de haber una causa sin causa, una causa incausada, que es Dios.
Tercera vía, argumento de la contingencia: Las cosas pueden existir o no. Si las cosas pueden no existir, significa que no existen siempre, y que existen a partir de otras cosas existentes. Si todo puede no existir, tuvo que haber algún momento en que nada existió. Pero si esto fuera así, nada podría existir ahora porque todo existe a partir de cosas existentes. Esta cosa que dio origen a todo, y que por lo tanto existe pero no puede no existir, es Dios.
Cuarta vía, argumento de los grados de perfección: respecto a la bondad y la maldad hay grados. Las cosas más buenas, que son más perfectas, deben ser causa de las cosas menos buenas. Por lo tanto debe haber algo que es causa de todas las cosas buenas, de la bondad y de la verdad, que es perfecta y que ha de ser Dios, el ser máximo.
Quinta vía, argumento teleológico: las cosas que no tienen conocimiento pero que tienen un fin, han de ser dirigidas a dicho fin por alguien con conocimiento, que es Dios.

sábado, 26 de abril de 2014

Grandes filósofos: René Descartes

Frans Hals - Portret van René Descartes.jpg
René Descartes nació en La Haye, Francia, en 1596. Hijo de nobles, estuvo bajo el mando de Maurice de Nassau (hijo de Guillermo de Orange-Nassau, bando protestante. Vea la Historia de Inglaterra) durante la Guerra de los Treinta Años y fue un partícipe más, como Leibniz, Karl Marx y muchos otros filósofos, de la lucha de la élite que hoy controla el mundo contra el Antiguo Régimen (Iglesia Católica y Monarquías absolutistas). Murió, probablemente envenenado, en casa del embajador francés en Estocolmo, tras ser invitado por la Reina Cristina de Suecia. Ésta poco tiempo después se convirtió al catolicismo.

Descartes pretendía hallar la verdad absoluta. Para conseguirlo, en primer lugar debía dudar de toda la realidad, y en segundo lugar desarrollar un medio para alcanzarla. Este medio fue el Método Cartesiano, que consta de cuatro reglas:

1) Evidencia. Detectar las ideas claras y distintas. Una idea clara es aquella que salta a la vista que es cierta, como que 1+1=2, y es distinta si es totalmente discernible e identificable.
2) Análisis. Descomponer y examinar con detalle las evidencias halladas.
3) Síntesis. A partir de las evidencias halladas, llegar a verdades más amplias.
4) Recapitulación. Repasar todo el proceso.

El método cartesiano, a diferencia de las ideas empiristas de John Locke o Hume, establece que uno puede llegar a la verdad únicamente con el uso de la razón, sin requerir en ningún momento de la experiencia.
Para  llegar a comprender la realidad, Descartes establece toda una serie de argumentaciones metafísicas. La más conocida de ellas es el famoso "pienso luego existo"; Todo el contenido del pensamiento de uno puede ser falso, pero no es falso el hecho de pensar en sí mismo, lo que demuestra la existencia del Yo. Aunque hubiera un Genio Maligno capaz de engañarnos en todo lo que percibimos, nuestros pensamientos, a pesar de estar equivocados, no pueden ser falsos. Otras argumentaciones importantes son las encaminadas a demostrar la existencia de Dios (de una manera que constituye un ataque directo a las doctrinas de la Iglesia). El razonamiento que sigue es el siguiente: si uno duda, es imperfecto. Si fuera perfecto, no dudaría. La perfección no puede venir de la imperfección. La idea de perfección por lo tanto no puede surgir de un ser que duda, imperfecto. Así pues la idea de perfección solo puede ser puesta en la mente por un ser perfecto, Dios. El simple hecho de tener la idea de perfección en la cabeza, demuestra la existencia de Dios. De hecho, si Dios no existiera no podría ser perfecto, porque existir es más perfecto que no hacerlo.
Asimismo, distingue tres tipos distintos de sustancia:  la sustancia pensante, es decir, la mente; la sustancia extensa, refiréndose al cuerpo y lo material; por último la sustancia perfecta, Dios. La conexión entre la sustancia pensante y la sustancia extensa la encuentra en la glándula pineal, que actuaría como puente entre ambas.
Descartes, además de sus contribuciones a las matemáticas y la físisca, también escribió un tratado defendiendo una teoría corpuscularista y el heliocentrismo, que no se atrevió a publicar al ver la condena impartida por la Santa Inquisición a Galileo. Junto a Leibniz,  discutió sobre el desarrollo de un lenguaje universal.

sábado, 15 de marzo de 2014

La aventura del pensamiento: Gottfried W. Leibniz

En este episodio de "La aventura del pensamiento" Fernando Savater nos introduce a otra figura clave del pensamiento occidental, siendo clave precisamente por ser parte de la facción ganadora que hoy controla el mundo y por ende, ampliamente difundida y conocida: Gottfried Wilhelm Leibniz. Gottfried W. Leibniz (1.646) nació en Leipzig, Alemania, pocos años antes del fin de la Guerra de los Treinta Años entre partidarios de la reforma y de la contrarreforma. En Inglaterra se libraba mientras tanto la guerra civil previa a la Revolución Gloriosa, punto de partida del movimiento de la Ilustración y la consecuente Revolución Francesa. Leibniz, amigo de nobles y barones, fue un importante precursor de la idea de construir una Unión Europea, del ecumenismo religioso y del Cerebro Mundial de H.G. Wells; hasta llegó a crear un lenguaje mundial.
Según Leibniz la naturaleza es continua: nada es independiente ni se encuentra aislado de las demás cosas. Todo está conectado, desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente grande, y tiene una razón de ser. No hay nada que no tenga sentido y no se pueda comprender. Y como todo tiene un sentido, también lo tienen los males del mundo: el mal existe y ha de ser totalmente necesario en un Universo ordenado y racional, perfectamente conjuntado y diseñado por Dios. El Universo no podría ser mejor que éste en el que vivimos si fuera de otra manera, es decir, vivimos en el mejor de los mundos posibles. Para Leibniz la realidad estaría constituida por infinitas unidades básicas, cada una distinta de las demás, llamadas mónadas. Las mónadas, ensambladas de una forma u otra, conformarían cualquier cosa que conocemos. Serían unidades dinámicas que se mueven sincronizadamente al paso del tiempo estableciendo la armonía del mundo. Nuestro amor hacia Dios, la mónada suprema, debería convertirse en el motor de la unificación universal de la Humanidad.
Leibniz, ya en su tiempo, propuso la formación de una enciclopedia universal que recogiera todos los conocimientos humanos con tal de unir las mentes de los hombres en una suerte de conciencia universal, construyendo así las bases tanto del trabajo de Diderot como de Wells. Diferenció además dos tipos de verdades: en primer lugar las verdades de razón, es decir, aquellas verdades evidentes que jamás podrán ser falsas, como que dos y dos son cuatro. En segundo lugar las verdades de hecho, que son aquellas verdades completamente discutibles.

jueves, 6 de marzo de 2014

La aventura del pensamiento: Karl Marx

"Todo lo que sé, es que yo no soy marxista" - Karl Marx

La filosofía, a diferencia de lo que piensa la mayoría, que por lo general siempre suele estar equivocada, no es únicamente un esfuerzo de personas capaces por intentar comprender el mundo ni un puro ejercicio intelectual para entrenar y desarrollar la mente. Los filósofos más conocidos, por lo general, han formado parte mediante sus escritos de las luchas entre facciones de poder. Desde Platón hasta Hobbes, John Locke, David Hume, Immanuel Kant, Stuart Mill, Voltaire, Rousseau o Bertrand Russell, por poner unos pocos ejemplos. Son en realidad los tanques de pensamiento (think-tanks) del pasado, y se encargaban de encaminar a las élites hacia un bando o hacia el otro. No es casualidad, desde luego, que los filósofos anterioremente citados sean algunos de los más famosos y exaltados por la propaganda. Simplemente forman parte de la facción ganadora que ahora controla el mundo.
En este capítulo de "La aventura del pensamiento" Fernando Savater nos introduce al exponente más representativo de todo esto, al personaje público más influyente de la historia de la Humanidad sin duda alguna: Karl Marx. Karl Marx (1818-1883), un post-ilustrado de origen judío, es el padre del comunismo moderno y es conocido principalmente por haber redactado supuestamente el "Manifiesto del Partido Comunista" -leer aquí- junto a Friedrich Engels y por el libro "El Capital". Su padre era Herschel Mordechai. Su primo fue Benjamin Frederik David Phillips, fundador de la compañía Philips, y su tío abuelo segundo fue nada más y nada menos que... Nathan Mayer, Freiherr von Rothschild, fundador de la rama inglesa de la que se cree -no podemos estar seguros- que es la familia de banqueros más poderosa del mundo. Los descendientes de Nathan Mayer Rothchild eran tíos terceros de Marx. Si siguiéramos indagando en la genealogía de estas figuras seguramente revelaríamos un entramado de personas poderosas y/o influyentes aparentemente inconexas ciertamente impactante.

Genealogía de Karl Marx. Vea "La historia de las élites financieras: tras el comunismo".
Marx defendía la existencia de clases y de una lucha constante entre las más bajas y las más altas: los capitalistas contra los asalariados, el proletariado. Siguiendo la doctrina dialéctica de Hegel, creía que esta oposición entre tesis y antítesis, ya no de ideas sino física, materialista, debía resolverse mediante una síntesis.
Con Marx el materialismo fue un paso más allá e invadió el campo de la historia: la historia no es producto de ideales ni pensamientos sino que es producto de las condiciones del mundo real que nos rodea: el nivel económico, el desarrollo tecnológico... Los ideales, las doctrinas políticas y religiosas o los modelos de pensamiento surgen según las condiciones de vida, según las condiciones materiales y no al revés. Es el estudio de dichas condiciones materiales de la sociedad lo que de verdad nos permitirá comprender el mundo y la situación de las cosas. Entre ellas, la condición más importante es la base económica social.
En el sistema capitalista la plusvalía o excedente de la producción obtenido gracias al trabajo del proletariado va a parar a manos de los cada vez más ricos dueños de los medios de producción, creando así un sistema totalmente injusto e irracional donde no se permite al asalariado, que constituye la mayor parte de la población, ser realmente dueño del producto de su trabajo, ni libre, ni amo de su propia vida. Así pues, las masas de obreros explotados deben alzarse y apoderarse de los medios de producción, convertirlos en comunitarios y distribuir el excedente de forma coherente e igualitaria.

Casi no hace falta decirlo, todo esto era solo propaganda. Y como en toda propaganda, siempre hay una parte de verdad. Era en realidad la propaganda mundialista que debía asentar las bases para una gran "revolución de color" (un término de la propaganda rusa), por así decirlo, que acabaría por dividir el mundo en dos grandes bloques. Tanto Marx como Engels eran agentes activos de la élite que pretendía acabar con el Antiguo Régimen (vea "La Historia de Inglaterra"). Esa es la verdadera razón por la que Marx es el apellido del protagonista principal de "Un Mundo Feliz".

sábado, 2 de noviembre de 2013

La aventura del pensamiento: Aristóteles

En este capítulo de la serie "La aventura del pensamiento" Fernando Savater se centra en otra figura clave del pensamiento occidental: Aristóteles. 
Aristóteles, a diferencia de su mentor Platón, no creía que existieran otros mundos distintos al que nosotros conocemos. Está de acuerdo con que existen "ideas" que determinan lo que son las cosas, pero éstas no se hallan en otro mundo sino en lo particular. Materia y forma se encuentran unidas en lo que denomina sustancia. Nosotros los humanos obtenemos conocimiento en primer lugar a través de los sentidos y es gracias a nuestra razón que podemos abstraer la esencia de las cosas y crear conceptos bajo los que agrupar todo tipo de objetos con características comunes.
Según Aristóteles todo se encuentra en permanente cambio. El cambio puede ser sustancial cuando se trata de la aparición o desaparición de una sustancia -nacimiento y muerte- o accidental cuando la sustancia en sí no varía y solo se produce una modificación en su apariencia. Para explicar el mecanismo de cambio acuña la noción de ser en potencia para designar todas aquellas cosas en las que una sustancia en particular puede transformarse y la noción de ser en acto para referirse a la sustancia como tal. Cambio es el paso de potencia a acto y quien promueve este cambio es Dios. Dios tiene forma pero no materia, es acto pero no potencia y, como primer motor, es inmóvil y eterno. Dios no forma parte ni del mundo sub-lunar donde se halla todo lo corruptible, como animales y plantas, ni del mundo supra-lunar, donde se halla lo eterno e incorruptible, como los astros.
Aristóteles clasificó las ciencias en tres ramas: en primer lugar las productivas, es decir, aquellas que implican la producción de objetos útiles y bellos. En segundo lugar las prácticas, que se ocupan de la sociedad y la acción humana e incluye a la ética y la política. Finalmente las ciencias teóricas, que se limitan al saber y abarcan el conocimiento puro; la física, la astronomía, la matemática y la metafísica.
En el ámbito de la ética define que la finalidad de ésta no es otra que la de permitirnos alcanzar la felicidad, la nuestra y la de los demás. Para encontrarla hay que hacer hincapié en las virtudes, las cuales siempre representan el equilibrio de un rasgo humano; por ejemplo, no hay que ser ni excesivamente valiente ni un cobarde, se debe encontrar el término medio. La encargada de promover tales virtudes para obtener el bienestar de la población es la política.


martes, 23 de julio de 2013

La aventura del pensamiento: Thomas Hobbes

En este capítulo de "La aventura del pensamiento" Fernando Savater nos introduce a otro de los grandes pensadores ingleses, Thomas Hobbes. Hobbes, considerado el iniciador del la filosofía política moderna, vivió una época de grandes agitaciones y convulsiones sociales en el seno de Inglaterra; la época de la Guerra Civil Inglesa. Es este período de dramas y tragedias el que condiciona la visión del hombre de Hobbes, quién popularizó la famosa frase de Tito Maccio Plauto: "El hombre es un lobo para el hombre". Según Hobbes pues, para evitar el caos y mantener un orden social donde todo el mundo pueda convivir hace falta organizar un estado dictatorial de carácter absolutista (no se refiere a absolutismo monárquico), el Leviatán, gobernado por un soberano (monarca o asamblea) erigido mediante un contrato social que tenga capacidad para imponer sus leyes (siempre en el marco del contrato social) a toda costa.
Hobbes no pensaba que existiera nada más allá de los cuerpos materiales y, de hecho, veía la sociedad en sí misma como un gran cuerpo.

lunes, 24 de junio de 2013

Grandes filósofos: John Locke

John Locke es otro de los grandes pensadores ingleses cuyas ideas marcarían a la humanidad. Anterior a David Hume, sería de gran influencia para éste así como para el movimiento de la Ilustración. Vivió una de las épocas más trascendentales y determinantes de la historia de Inglaterra y en consecuencia, del mundo. Es en el contexto de la lucha por el poder entre la Iglesia Católica junto a las monarquías absolutistas y una serie de poderes financieros en la sombra promotores de los pensamientos que acabarían constituyendo las bases y los inicios de la sociedad civil moderna, que nace la filosofía de Locke. Se le considera el padre del empirismo y del liberalismo. Para Locke, al igual que Hume, las ideas innatas no existen y el conocimiento humano proviene de los sentidos. Las cosas que nos rodean presentan una serie de cualidades objetivas primarias, como la figura, la extensión, la densidad... a partir de las cuales surgen cualidades secundarias subjetivas como el color o el sabor que nosotros somos capaces de percibir mediante nuestros sentidos. Es a partir de nuestra percepción que surgen las ideas simples en nuestra mente, que podemos combinar y comparar para formar ideas complejas como sería por ejemplo el concepto de "mesa".
Otro aspecto tratado por Locke es el de la moralidad: los principios morales tampoco son innatos y si lo fueran no habrían ido variando a lo largo de la historia. 
Finalmente, Locke empieza a introducir las ideas de la libertad del hombre, los derechos individuales y naturales, del papel del Estado en la defensa de estos derechos, de la separación entre poder legislativo y ejecutivo, de la limitación del papel de la religión, la iglesia y la monarquía en el poder político ejercido por el Estado... Todas sus ideas triunfarían tras el éxito de la Revolución Gloriosa en 1688, que marcó un punto de inflexión en la hegemonía ejercida por la Iglesia Católica sobre el mundo, la cual acabaría por derrumbarse un siglo más tarde cuando la facción victoriosa que ahora tenía el control sobre Inglaterra decidió exportar la revolución a Francia. Actualmente, esa facción, se ha consolidado como la élite mundial. El documental está dividido en dos partes, ésta es la primera:


miércoles, 8 de mayo de 2013

La aventura del pensamiento: Immanuel Kant

En "La aventura del pensamiento: Michel Foucault", describimos a Michel Foucault como un filósofo poco convencional, un pensador característico de la era contemporánea. En este episodio en cambio, Fernando Savater nos introduce al pensamiento de una representación típica del filósofo propiamente dicho, del filósofo oficial: Immanuel Kant. Kant, procedente de Prusia, constituye otra figura trascendental del período de la Ilustración. Immanuel Kant hace una separación entre lo que es la realidad en sí misma, el noúmeno, y lo que nosotros percibimos como la realidad, el fenómeno. El mundo fenoménico está conformado por nuestro conocimiento, que surge tanto del uso de la razón como de los sentidos: los sentidos nos aportan datos fenoménicos sobre el noúmeno y la razón y nuestra estructura de pensamiento nos permiten darle sentido a estos datos, hallar patrones y construir modelos. Ésta es la base del pensamiento científico. El pensamiento metafísico por ende, en tanto que no proviene de los datos aportados por nuestros sentidos, no sirve para adquirir conocimientos reales. No por ello significa que debamos evitarlo, puesto que es natural del ser humano: solamente hay que excluirlo del ámbito de la ciencia.
Otra temática importante que trata Kant es la de la moral. La moral kantiana está estrictamente limitada a nuestros principios, que deben poder convertirse en universales; es decir, no hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti. Estos principios, basados en la buena voluntad y subyugados a la ley y el deber, debemos llevarlos siempre por delante, sean cuales sean las consecuencias. Un aspecto interesante de Kant es que ya abogaba por la creación de una federación mundial de naciones, por el mismo tipo de paz perpetua (leer aquí) que  H.G.Wells.


domingo, 5 de mayo de 2013

La aventura del pensamiento: Michel Foucault

Michel Foucault es conocido principalmente por sus trabajos sobre el poder, la medicina, la psiquiatría y la locura, las prisiones y la sexualidad humana. Constituye una importante figura del siglo XX y, aunque no es un filósofo propiamente dicho, es un claro exponente del pensador contemporáneo.
Como dice Savater, "el filósofo no es un estereotipo que esté ahí sino que es una figura que evoluciona con el tiempo porque tiene que pensar la realidad actual. El filósofo no está para pensar siempre lo que pasó sino para pensar lo que está pasando, incluso lo que va a pasar. [...] Lo crucial de la filosofía no es tanto que unos u otros hayan pensado esto o aquello sino que han pensado para nosotros, han pensado para ustedes, han pensado para que ustedes piensen a partir de ellos, han pensado para que ustedes puedan aprovechar esos conocimientos, esas perplejidades, esos instrumentos intelectuales y para que con ellos se ayuden en su propio pensamiento porque nadie puede ser filósofo por otro; el filósofo es quien trata a los demás como si fueran filósofos."

domingo, 28 de abril de 2013

La aventura del pensamiento: David Hume

En este episodio de "La aventura del pensamiento" Fernando Savater nos introduce en el pensamiento de una de las grandes figuras, aunque no tan conocidas como Rousseau o Voltaire, del período de la Ilustración: David Hume. Hume es un filósofo trascendental en la historia del pensamiento del Imperio Británico y occidental. Sus ideas marcarían el camino a muchos de los futuros pensadores, entre ellos el propio Bertrand Russell, y todavía hoy están presentes entre nosotros. Su legado es un claro exponente de la locución latina Mortui vivos docent (los muertos enseñan a los vivos). Para Hume el conocimiento humano proviene únicamente de los sentidos. Éstos nos permiten percibir las cosas de manera vívida y directa en forma de impresiones, las cuales podemos reconstruir en nuestra mente y formar lo que él denomina ideas, que son percepciones difusas como el recuerdo. La única manera de discernir entre algo que existe y algo ficticio es según Hume la intensidad y la vivacidad con la que lo percibimos.
Todas estas percepciones nos las ofrecen los sentidos, pero no por ello lo que percibimos tiene porque ser real. Muchos conceptos como el Yo como entidad (que sería una suma de las impresiones e ideas que vamos adquiriendo con el tiempo) ni siquiera derivan de impresiones, por lo que en realidad no podemos decir que existan. Ideas como la ética son invenciones irracionales del ser humano que derivan de la simpatía y que defendemos no porque sean verdaderas sino porque son útiles para nosotros y la sociedad. Otros temas que trata Hume y nos explica el siguiente documental son el de la causalidad y la inducción, que pueden conducirnos a formular y creer falacias que no son representativas de la realidad.



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