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domingo, 27 de septiembre de 2015

Entierro Celestial

De la complejidad y la comprensión del mundo

1. Desde que inicié mi camino de No-Retorno hacia la comprensión del mundo y la realidad en la que vivimos inmersos han pasado más de seis años. He necesitado seis años, con dedicación prácticamente diaria, para llegar a entender, en líneas generales, por qué sucede lo que sucede y cómo sucede. 

2. La complejidad de la sociedad ahora mismo probablemente sea la mayor que haya habido en toda la Historia Universal conocida. Gracias a Internet y al acceso inmediato a gran cantidad de datos e información cualquier persona capacitada, sin importar quién, puede hoy en día analizar la situación y extraer modelos de comprensión bastante acertados y adecuados a la verdad si hace uso de la razón y la intuición. 

3. Para llegar a comprender la realidad y la sociedad hace falta disponer al menos de una visión panorámica de la historia pasada. A medida que el tiempo transcurre suceden cada vez más y más eventos de modo que el pasado se complica y se alarga. Como más tarde nazca una persona en el transcurso de la Historia Universal, por lo tanto, más tiempo necesitará para llegar a conocer y comprender la historia pasada.

4. Es presumible que a partir de este momento de la historia en el que nos encontramos, siguiendo el mismo esquema que ha ido reproduciéndose desde la prehistoria y principalmente debido al desarrollo de la tecnología, la complejidad de la sociedad y la historia humana comience a aumentar rápidamente de forma casi exponencial en un futuro relativamente cercano. Y es presumible que continúe haciéndolo para "siempre" y que su única limitación sea el tiempo mismo. 

5. Se deduce de lo anterior que, como más tarde nazca una persona en el transcurso de la Historia Universal, más difícil le resultará comprender el presente.

6. Si yo, que con gran pasión dedico mi tiempo diariamente a descifrar la realidad, quizás con un poco de suerte, he tardado seis años para llegar a conclusiones (y han de pasar más todavía para que llegue a tener una visión más o menos correcta del pasado), y si tenemos en cuenta todo lo dicho y el permanente aumento, casi exponencial, de la complejidad del Universo, la pregunta que le surge a uno es la siguiente: ¿Cuánto tiempo necesitará un individuo común en comprenderse a sí mismo y a su entorno, si tiene voluntad de hacerlo, de aquí por ejemplo un siglo? ¿Y cuánto tardaría en hacerlo de aquí a mil años?

7. Lo lógico es pensar que dentro de poco hará falta una vida entera dedicada al estudio y a la reflexión para que un ciudadano pueda llegar a descubrir dónde vive. Y que un poco más tarde harán falta muchas vidas. Y que finalmente resulte prácticamente imposible. 

8. Uno de los factores que más han contribuido a dificultar la comprensión de la realidad y a aumentar considerablemente su complejidad ha sido la Farsa Histórica y las guerras ficticias. Tanto la Farsa Histórica como las guerras irreales han sido dirigidas conscientemente por seres humanos. Eso significa que la complejidad de la historia y la sociedad puede aumentarse intencionadamente y de forma voluntaria. 

9. Tras el establecimiento del Estado Mundial y el surgimiento del Imperio Solar la complejidad del mundo podrá aumentarse deliberadamente y de forma absurda tanto como la élite dirigente lo desee o, mejor dicho, tanto como los medios tecnológicos del momento lo permitan.

10. Definitivamente, llegamos a la conclusión de que a medida que progrese la historia puede llegar a ser prácticamente imposible para cualquier habitante humano salir de la hiperrealidad si no hay nadie ni nada que pueda ayudarle a hacerlo (en caso de máquinas, aunque teóricamente podrían tener acceso instantáneo a todo el conocimiento universal, seguramente estarían absolutamente controladas y dependiendo del contexto no tendría por que ser necesario manipularlas. Aunque es algo difícil de prever); presumiblemente en el futuro nadie entenderá nada ni sabrá nada. En otras palabras, este es el momento adecuado para hacerlo. Si no es ahora, no será nunca. Hasta ahora había resultado casi imposible sin la existencia de Internet, dentro de poco lo será debido al increíble aumento de la complejidad universal.

Calbert

Vea también: "El sesgo de realidad", "No es real...".

viernes, 25 de septiembre de 2015

Grandes filósofos: Baruch de Spinoza

Baruch de Spinoza fue un filósofo de origen sefardí nacido en Ámsterdam, Países Bajos (territorio anglosajón), en 1.632. Nació en plena Guerra de los Treinta Años (1.618-1.648), confrontación que deriva de la lucha entre los anglosajones y la Iglesia Católica por el control del planeta. Fue criado en el seno de una familia acomodada judía que, víctima de las persecuciones, se vio obligada a huir primero de España a Portugal y, más tarde, a los Países Bajos. Es ahí precisamente donde Baruch recibe una formación religiosa ligada a la ortodoxia judía que orientará  todo su pensamiento a discutir y reformar la idea de Dios; con la intención de ayudar a sus compañeros de oficio y contribuir con sus escritos a derrocar al catolicismo y atacar la religión. Siendo él un agente del bando inglés, sus ideas provocarían que, con 24 años, fuera excomulgado de forma irreversible por su propia comunidad y tuviera que afrontar incluso diversos intentos de asesinato. Falleció con 44 años de edad, en 1.677, a consecuencia de una tuberculosis. Contemporáneo y amigo de René Descartes y Gottfried Leibniz, miembros de la élite que hoy controla el mundo, es considerado junto a ellos  como uno de los máximos representantes del racionalismo.

Partiendo de las definiciones de sustancia pensante (mente), sustancia extensa (cuerpo y mundo material) y sustancia perfecta (Dios) postuladas por Descartes, Spinoza concreta que en realidad las dos primeras forman parte de la tercera, que es la única sustancia  existente, estableciendo así que Dios no es un espíritu eterno sino que es el Todo, un cuerpo infinito y perfecto, la realidad en sí, el Universo, la naturaleza en su totalidad (panteísmo). Es decir, La Naturaleza es Dios (Deus sive Natura). Ello implica que todo lo que surge de la naturaleza (causa de sí misma y causa de todas las cosas o modos, que son infinitos) surge de Dios y que, por lo tanto, el pensamiento y la razón humana son una manifestación de Dios propiamente dicho (cuerpo y mente son parte de una misma cosa; teoría monista), que se piensa y se ama a sí mismo (amor intelectual).
Al igual que Descartes y que Leibniz, defiende la teoría corpuscularista según la cual la realidad en su conjunto estaría conformada por unidades más pequeñas estrechamente interconectadas entre sí y relativamente autónomas que van adoptando distintas disposiciones y configuraciones. Cada uno de estos cuerpos relativamente independientes está dotado del conato (apetito o deseo), que es la esencia del ser mismo, una especie de impulso o deseo de permanecer en la existencia que caracteriza a cada cosa singular, como lo es el mismo hombre. Estos cuerpos, además, pueden formar, si se agrupan, nuevos cuerpos (V.g. el cuerpo social), de manera que entre la colectividad y el individuo no hay separación alguna. Para Baruch cada ser humano es completado por el resto, en la medida que el cuerpo social es uno solo, un individuo colectivo.

"Cada cosa se esfuerza, en cuanto está en ella, por perseverar en su ser" - Baruch de Spinoza

En relación a su visión mecanicista del mundo, al estar el pensamiento también sujeto a las leyes de la Naturaleza, adopta una posición determinista y concluye que el ser humano carece de libre albedrío, si bien reconoce que la libertad humana puede aparecer en tanto que se reconoce este hecho; dicho en otras palabras, que el ser humano es capaz de alcanzar su libertad mediante la comprensión de la realidad y el saber, que se obtienen a través del estudio y la reflexión. Haciendo uso de la razón, consiguiendo entender los mecanismos y factores que nos condicionan como seres humanos, puede el individuo aprender a manejarlos y hacer uso de ellos conscientemente para autocondicionarse y dirigir con cierto grado de libertad sus propios actos y pensamientos.

Se considera como su obra más importante "La ética demostrada según el orden geométrico", en la que siguiendo el ejemplo del método euclidiano pretende deducir las leyes de la ética de forma objetiva y lógica, casi matemática. Spinoza determina que la inmortalidad del alma no es demostrable y que la Biblia debe estar sujeta a la libre interpretación del individuo. También critica el uso político y moral que se hace de Dios y a las instituciones y académicos responsables de que esto ocurra. Describe como una herramienta de control y sometimiento a toda moral que trate de definir lo que es el bien y lo que es el mal, pues el bien y el mal no existen sino que son meros productos de la mente humana. Lo que sí que existe, en cambio, es lo bueno y lo malo. Entiende por bueno todo aquello ajeno a su propio ser que le produce encuentros y composiciones (sensación de alegría), y por malo aquello que genera desencuentros y descomposiciones (pasiones tristes). Las pasiones, lejos de encarnar el mal y el pecado, pasan a ser constitutivas de la propia naturaleza humana.
Por último, respecto al mejor sistema político para regir la sociedad, defiende la democracia. El papel del Estado debe ser el de disponer el entorno de modo tal que todos los hombres tengan la oportunidad de alcanzar la libertad, algo que dependerá al fin y al cabo exclusivamente de cada persona.


domingo, 12 de julio de 2015

Nosotros

"Nosotros" (leer aquí) es una novela profética escrita por el ingeniero naval Yevgueni Zamiatin. Fue publicada por primera vez en inglés el año 1.924, en Nueva York, pese haber sido redactada originalmente en ruso durante los tiempos de la revolución bolchevique. Su autor nació en Lebedian en 1.884, cerca de Moscú. Participó activamente en el derrocamiento de la dinastía Romanov y el régimen zarista, para posteriormente posicionarse en contra de la Unión Soviética. "Nosotros" fue la primera obra en ser censurada por la URSS y no vería la luz en Rusia hasta 1.988. Tras ser publicada en Praga en 1.927 por Marc Slonim y difundirse clandestinamente por la Federación, la prensa soviética inició una importante campaña de desprestigio contra Zamiatin y se le impidió que pudiera escribir nada de cara al público; razón por la cual éste decidió enviar una carta a Estalin en 1.931 demandando permiso para exiliarse, el cual le fue concedido gracias a la intervención de Alekséi Maksímovich Peshkov (Maxim Gorki). Después de pasar por Alemania y Checoslovaquia, se trasladó con su mujer a París, donde moriría seis años más tarde de un ataque al corazón, en marzo de 1.937.

"- Porque nuestra -hablo por mí y por ti- nuestra revolución fue la última. No pueden haber más revoluciones. Todo el mundo sabe eso. [...]
- Querido mío, ¿tú eres matemático no? Más que eso, un filósofo-matemático... Bien, entonces cita el último número. 
- ¿Qué es... yo... no lo entiendo... ¿Qué último número? [...] Pero I-330, ¡eso es absurdo! Puesto que el número de los números es infinito, ¿Cómo puede haber un último?
- ¿Y por qué piensas entonces que hay una última revolución? ... Su número es infinito... Eso de La Última es un cuento para niños." - "Nosotros", Anotación 30.

Dos años antes de dirigirse a San Petersburgo con el fin de apoyar la Revolución de Octubre (en plena Guerra Mundial), Yevgueni se hallaba nada más ni nada menos que en Reino Unido, para supervisar en teoría la construcción de varios rompehielos. Hablaba perfectamente el inglés y se dedicó a traducir al ruso obras de Jack London, O.Henry y H.G.Wells, entre otros, que tuvieron gran influencia en él. "El inglés de Moscú", tal y como lo tildó el poeta ruso Alexander Blok, con toda probabilidad había sido reclutado por los servicios secretos británicos de Su Majestad ya en tiempos de la revolución fallida de 1.905 (donde fue arrestado y enviado a Siberia). No por casualidad la obra que más se ha inspirado en su trabajo es "1.984", novela escrita por el agente del MI6 Eric Blair (George Orwell) bajo encargo de la CIA. "Nosotros" se considera, junto al "Talón de Hierro" de Jack London, una de las primeras obras del subgénero distópico, adelantándose a otras narraciones mucho más populares entre la ciudadanía como "Un Mundo Feliz".

"La historia humana se mueve hacia arriba en círculos, como un 'aero'. Los círculos a veces son de oro, a veces son sangrientos, pero todos tienen 360º. Van desde 0º a 10º, 20º, 200º, 360º - y entonces vuelven a 0º. Sí, nosotros hemos vuelto a cero. Pero para una mente que trabaje de forma matemática es obvio que esta vez se trata de un cero diferente: es un cero perfectamente nuevo. Comenzamos de cero hacia la derecha y llegamos a cero por la izquierda. Así pues, en lugar de un cero positivo tenemos un cero negativo. ¿Lo entiendes? 
Este cero me parece a mí ahora como una silenciosa, inmensa roca, estrecha y afilada como una cuchilla. En la cruel oscuridad, manteniendo nuestra respiración, partimos desde el lado de la negra noche de la roca cero. Por siglos, nosotros, como Colón, navegamos y navegamos; dimos la vuelta al mundo entero y, ¡al fin! ¡Hurra! ¡Salut! Subimos a los mástiles; ante nosotros ahora se presentaba el nuevo lado de la roca cero, hasta ahora desconocido, bañado por la luz polar del Estado Unido - ¡una masa azul cubierta por destellos de arcoíris! ¡Soles! - ¡Cien Soles! ¡Un millón de arcoíris! ¿Qué importa si estamos separados del lado negro de la roca cero solo por una fina cuchilla? Un cuchillo es la más sólida, la más inmortal, la más inspirada invención del hombre. El cuchillo sirvió en la guillotina. El cuchillo es la herramienta universal para cortar nudos. El camino de paradojas transcurre por su cortante filo, la única vía de transformación para una mente sin miedo..." - "Nosotros", Anotación 20. Vea: "This is War - a Hundred Suns - Thirty Seconds to Mars".

La temática del libro es más que conocida: Un Estado Único surgido tras una devastadora guerra planetaria entre la Tierra y la Ciudad que duró por lo menos doscientos años (La Guerra de los Doscientos Años. Vea "La Última Guerra", "Los Vigilantes", "Las Guerras no son reales, el Ordo ab Chao", "Gaia: el futuro de la política") y aniquiló al 99'98% de la población humana. Los escasos supervivientes que ganaron la guerra ("La victoria del Todo sobre el Uno, de la suma sobre el individuo!" - Anotación 9) fundaron el "Estado Unido", una enorme Polis de cristal organizada en capas concéntricas a modo de Panóptico para que los Guardianes (vea "La República o el Estado"), encargados de mantener la seguridad y el orden en la sociedad, puedan vigilar cada uno de los movimientos de los habitantes (todas las calles están repletas de "membranas" que registran cualquier sonido y conversación que se produzca). La Polis se encuentra aislada del resto del mundo por el Muro Verde (De cristal, distorsiona el entorno. Verde por los prados de alrededor), que impide que cualquier atisbo de naturaleza, ya sean animales o fenómenos meteorológicos como la lluvia y las tormentas, puedan interferir con el desarrollo del mundo civilizado, con la vida cristalizada de sus habitantes e interponerse en su objetivo de alcanzar el cero absoluto (-273ºC), el momento histórico ideal en el que nada ocurra.

"Del otro lado del Muro, desde el infinito océano verde, se alzó contra mí una ola inmensa de raíces, ramas, flores, hojas. Creció más y más; parecía como si me fuera a caer encima y que de un hombre, del más preciado y fino mecanismo que soy yo, fuera a aparecer un... Por suerte ahí estaba el Muro Verde entre mi persona y el mar verde. ¡Oh, cuán grande y divinamente limitante es la sabiduría de los muros y las barras! Este Muro Verde es, creo, la invención más grande jamás concebida. El hombre dejó de ser un animal salvaje el día en que se construyó el primer muro; dejó de ser un animal salvaje solamente el día en que se completó el Muro Verde, cuando gracias a este muro aislamos nuestro perfecto mundo-máquina del irracional, horrendo mundo de árboles, pájaros y bestias..." - "Nosotros", Anotación 17. 

Un milenio después de la Gran Guerra nuestro protagonista, el Número D-503, cree conveniente ir plasmando sus pensamientos en una serie de anotaciones de cara a las generaciones futuras de razas extraterrestres subdesarrolladas (en referencia al lector) que probablemente habiten en otros planetas a la espera de ser colonizadas; conquista universal (La tarea: "¡Integrar la colosal ecuación universal!" - Anotación 1) que comenzará una vez la nave espacial "Integral", cuya construcción él mismo dirige, esté terminada ("¡Larga vida al Estado Unido!"). Desde estas anotaciones nos muestra sus vivencias y nos describe su entorno y modo de vida:

Todas las actividades de los Números (habitantes del Estado Unido) están regidas según las "Tablas Horarias" que les indican lo que deben estar haciendo a cada momento, determinando incluso la cantidad de veces que han masticar un alimento (alimentos sintéticos, hidrocarbonados) durante la hora de la comida. El tiempo, estrictamente reglamentado, está controlado desde un enorme edificio de forma puntiaguda, "La Torre de la Acumulación". Los Números circulan por las calles de manera totalmente geométrica y ordenada, en columna y en filas de cuatro. Visten todos uniformados con monos azules que portan una insignia dorada identificatoria (su Número). 

"Las Tablas nos transformaron a cada uno de nosotros, en realidad, en el héroe de acero de un gran poema. Cada mañana, con precisión de seis ruedas, a la misma hora, al mismo minuto, nos despertamos, millones de nosotros a la vez. A la misma hora, millones como uno solo, comenzamos a trabajar, y millones como uno solo, terminamos la faena. Unidos en un único cuerpo con un millón de manos, al mismo segundo, designado por las Tablas, llevamos las cucharas a nuestras bocas; al mismo segundo salimos a fuera a caminar, vamos al auditorio, a los salones para los ejercicios de Taylor y, luego, a la cama. [...]
Los Números pasaban en ringleras. Miles de pies marchando al unísono como un Behemoth con un millón de piernas. - "Nosotros", Anotaciones 3 y 16. 

Cada mañana despiertan con el gran Himno del Estado Único emitido desde la Torre Musical. En cada edificio de viviendas -cúbico- hay un controlador que vigila la entrada y la salida de cada uno de los vecinos. Se desplazan de un lugar a otro en metro y vehículos voladores, aeros (la novela tiene un fuerte componente futurístico: la energía de la ciudad proviene de las olas -undimotriz- y los Números se lavan los dientes con cepillos eléctricos). Día tras día deben asistir en masa, a una hora en concreto, al auditorio correspondiente a escuchar atentamente conferencias sobre algún tema relacionado con el tejido social. No existe la propiedad privada y tener hijos sin cumplir los requisitos establecidos por la Normativa Maternal y Paternal está castigado con la pena de muerte. Los niños son producidos, criados y educados - en las Refinerías de Educación Infantil - por el Estado. Las relaciones de pareja se limitan al ámbito sexual y también están reguladas por la Ley (por la Lex Sexualis: "Un Número puede obtener una licencia para usar a cualquier otro Número como un producto sexual" - Anotación 5); cada Número puede registrar en la administración al número o números con los que desea tener relaciones sexuales durante la hora asignada por la Tabla Horaria. La Hora Sexual será uno de los pocos momentos de la semana en los que una persona pueda bajar las persianas de su cubículo y cubrir las paredes de cristal, para lo cual hará falta disponer de un cheque rosa otorgado por el Estado.
Los Números son vistos tan solo como pequeñas piezas de un gran engranaje, como células de un gran organismo, y se consideran así mismos como tal; la individualidad ha quedado prácticamente extinta (de ahí el título de la novela, "Nosotros". Los mensajes y las consignas unificadoras son idénticos a los proferidos por la propaganda mundializadora actual, razón por la cual quizás, junto a la defensa del individualismo que se profesa, la novela no haya sido demasiado difundida). El Número de todos los Números, el líder que ayuda a cohesionar la sociedad más igualitaria de todas y que actúa como padre de una gran familia, es El Buen-Hacedor o El Benefactor ("The Well-Doer"), escogido mediante voto durante el Día de la Unanimidad (llamado así porque todo el mundo vota lo mismo).

"Todo parecía uno: máquinas humanizadas y hombres mecanizados. ¡Era la más magnífica, la más conmovedora belleza, armonía, música! [...]
De un lado una onza, del otro una tonelada. En un lado el "Yo", en el otro el "Nosotros", el Estado Unido. ¿No está claro? ¡Asumir que yo pudiera tener algún "derecho" respecto al Estado es como asumir que una onza puede equilibrar una tonelada en escala! De modo que la distribución natural: toneladas-derechos, gramos-deberes. ¡Y el camino natural desde la nada hacia la grandeza es olvidar que uno es un gramo y sentir que uno es una millonésima parte de una tonelada! [...]
No es necesario decirlo, que en este aspecto, como en el resto, no hay espacio para contingencias; nada inesperado puede ocurrir [En referencia al Día de la Uniformidad. Nota del autor]. Las elecciones mismas tienen más bien un significado simbólico. Nos recuerdan que estamos unidos, que somos un poderoso organismo de millones de células, que - usando la antigua lengua del 'Evangelio' - somos una Iglesia unida. La historia del Estado Unido no conoce un único caso en que durante este solemne día incluso una voz solitaria se haya atrevido a violar la magnífica uniformidad." - "Nosotros", Anotaciones 15, 20 y 24. 

Es un mundo revestido de arriba a abajo con el manto de la racionalidad, sin dioses ("Nuestros dioses están aquí, abajo. Están con nosotros en el Buró, en la cocina, en las tiendas, en las salas de estar. Los dioses ahora son como nosotros, ergo nosotros nos hemos convertido en dioses." - Anotación 12) en el que aparentemente no hay lugar para las emociones. Todo gira a simple vista entorno a la mecánica, la lógica y las matemáticas, incluso el modo de hablar y las expresiones lingüísticas utilizadas por los personajes. El funcionamiento de la maquinaria social se fundamenta en las teorías de McLauren y de Taylor, sin lugar a dudas el genio más grande del pasado.

"El Dios antiguo y nosotros, ¡lado a lado en la misma mesa! Sí, nosotros ayudamos a Dios a derrotar al diablo definitivamente y finalmente. Fue él, el diablo, quien condujo a la gente a la transgresión, a probar la perniciosa libertad, la astuta serpiente. Y vinimos nosotros, plantamos la bota sobre su cabeza y... ¡Crash! ¡Su fin! ¡Paraíso de nuevo! [...] 
El Dios antiguo creó al hombre antiguo, es decir, el hombre capaz de equivocarse; ergo, el Dios antiguo mismo cometió un error. La tabla de multiplicar es más sabia y más absoluta que el Dios antiguo, ¡pues la tabla de multiplicar nunca (¿Lo entiendes?¡Nunca!) comete errores! [...] ¡No hay dudas! ¡No hay errores! Solo hay una única verdad, y solo hay un único camino para alcanzarla; y esta verdad es: cuatro, y el camino es: dos veces dos." - "Nosotros", Anotaciones 11 y 12.

El amor ("L=f (M), la función de la muerte" - Anotación 24) no es conocido y los poetas, los músicos (la música se ha convertido en una bella composición matemática) y los escritores (una de las más magníficas obras literarias es "La Guía Oficial de Ferrocarriles") ya no sirven a las pasiones individuales sino al Todo.

"Nuestra vida entera en toda su complejidad y belleza queda así estampada para la eternidad en el oro de las palabras. Nuestros poetas ya no se elevan más hacia lo desconocido; han descendido a la tierra  y marchan con nosotros, manteniendo el paso con el acompañamiento de nuestra austera y mecánica Marcha de la Torre Musical del Estado." - "Nosotros", Anotación 12.

Un mundo frío y obsesionadamente ordenado como el propio cristal, sin color ni espacio para la incertidumbre ni la inestabilidad, controlado y calculado con precisión matemática; por eso tanto la libertad como la imaginación son odiadas entre los habitantes del Estado Único y, de hecho, dichas facultades están consideradas como criminales. La inspiración es equiparada a la epilepsia; tratada como una enfermedad mental, al igual que los sueños, por el Buró Médico.

"¡Savia! ¡Buda! ¡Qué absurdo! Estoy enfermo, está claro; Nunca antes había tenido sueños. Dicen que tener sueños era algo común entre los antiguos. [...] Pero nosotros, la gente de hoy, sabemos perfectamente que soñar es una grave enfermedad mental." - "Nosotros", Anotación 7.

Cualquiera que no esté de acuerdo con esto y proclame injurias contra el Estado o actúe de un modo poco adecuado y perturbe la felicidad taylorizada e infalible de los demás (pues la tristeza prácticamente desapareció junto al hambre y el amor, según se deduce de la ecuación de la felicidad inducida por los padres fundadores del Estado Unido. Aún así, todavía hay obstáculos que superar con tal de alcanzar la meta de la felicidad absoluta, como lo son la imaginación o las Horas Personales, espacios de tiempo libre asignados por las Tablas) será llamado por el Departamento de Operaciones - supervisado por el mismo Well-Doer - a pasar por la Campana de Gas y por "La Máquina del Benefactor", la disociadora de átomos, la desintegradora de la materia, máxima expresión del poder divino de la razón.

"Pesado, rocoso como el destino, El Benefactor giró alrededor de la Máquina, puso su enorme mano sobre la palanca.... Ni un solo suspiro, ni una sola respiración en el entorno; todas las miradas puestas sobre esa mano... ¡Qué aplastante, abrasador poder debe sentir uno al ser la herramienta, al ser la resultante de cientos de miles de voluntades!" - "Nosotros", Anotación 9.

Más allá de las apariencias, pero, todo está regido por el caos absoluto, por lo más irracional y primitivo de la naturaleza humana, por la raíz cuadrada de menos uno, por la incógnita X. D-503 comenzará a descubrirlo tras "caer enfermo" y enamorarse ciegamente de I-330, una mujer manipuladora que ha traicionado al bien común y que conspira junto a otros para derrocar al régimen. Esclavo de sus deseos, D-503 no conseguirá en ningún momento deshacerse de su ignorancia y pasará de servir al Estado Único a servir a la causa revolucionaria, sin saber bien por qué.

"Me convertí en cristal y pude ver dentro de mí mismo. Había dos "Yo" en mí. Uno, el anterior D-503, el Número D-503; y el otro.... Antes, ese otro solía mostrar únicamente sus pezuñas peludas de vez en cuando, pero ahora había abandonado completamente la concha. La concha se estaba rompiendo, y en un momento... [...]
Ya no hay nada ahí. Ya no sé qué hay ahí. He aprendido muchas cosas últimamente. El conocimiento, el conocimiento del que uno está completamente seguro, aquél que uno piensa que es infalible, es fe. Yo tenía fe en mí mismo; creía que lo sabía todo sobre mí. Pero luego...Me miro en el espejo. Y por primera vez en mi vida, sí, por primera vez en mi vida lo veo claramente, con precisión, conscientemente y sin sorpresa, ¡me veo a mí mismo como a "él"! Yo soy "él". [...] Ojos color gris-acero envueltos por la sombra de una noche de insomnio. Y tras ese acero... Ya entiendo: [...] Estoy seguro de que "él", con sus cejas rectilíneas, es un extraño al que conocí aquí por primera vez en mi vida. El "Yo" real no es "él". [...] Nada de esto tiene sentido. [...] 
Estoy solo. O para ser más exactos, estoy en un tête-à-tête con mi otro "Yo". Me siento en el sillón y, con las piernas cruzadas, observo con curiosidad desde algún "ahí" indefinido como yo, yo mismo, ¡estoy temblando en la cama!" - "Nosotros", Anotaciones 10 y 11.

"Miré sus labios en silencio [de I-330. Nota del autor]. Todas las mujeres son labios, solo labios. [...] Ella se inclinó amablemente contra mi hombro; nos fundimos en uno solo. [...] '¿Tú amas la niebla?' [...] El 'tú' de un amo hacia su esclavo -penetró en mí lentamente, ásperamente... Sí, yo era un esclavo... Esto, también, era inevitable, era algo bueno. [...]
¿No está claro que yo ya no continúo viviendo en nuestro mundo racional sino en el delirante mundo antiguo, en el mundo de la raíz cuadrada de menos uno?" - "Nosotros", Anotaciones 13 y 14.

"El morro embotado de alguna bestia desconocida podía vislumbrarse a través del cristal del Muro; sus ojos amarillos se mantuvieron repitiendo la misma expresión, que resultaba incomprensible para mí. Nos miramos el uno al otro por un buen rato. Los ojos son como astas que conducen desde el mundo superficial hasta el mundo que se halla bajo la superficie. Un pensamiento despertó en mí: ¡¿Y si aquella bestia de ojos amarillos, sentada ahí sobre aquel sucio montón de hojas, con una vida que no puede ser calculada en figuras, es más feliz que yo?!" - "Nosotros", Anotación 17.

"Y Ahora  ya no soy capaz de distinguir qué es un sueño y qué es realidad; los números irracionales crecen a través de mi sólida, habitual y tridimensional vida; y en lugar de superficies pulidas y firmes hay algo peludo y áspero... [...] Uno debe recordar que las matemáticas, como la muerte, nunca cometen errores ni hacen trucos. Si somos incapaces de ver esas curvas o sólidos irracionales, solo puede significar que inevitablemente existe un mundo inmenso en algún lugar por debajo de la superficie de nuestra vida... - "Nosotros", Anotación 18.

"Sentía que vivía separado de todo el mundo; vivía por mí mismo separado por un suave muro que absorbía el ruido; más allá  de ese muro se encontraba mi propio mundo. Aquí me vino un pensamiento. Si ese mundo es solamente mío, ¿por qué debería hablar de él en estas anotaciones? [...] Solo yo, alejado del resto, me encontraba solo. Estrictamente hablando, era una situación muy poco natural. Imagina un dedo cortado; un dedo humano separado, algo encorvado, caminando sobre el paseo de cristal. Yo era aquel dedo. Lo que me pareció más extraño y poco natural fue que aquel dedo no tenía deseo alguno de estar con su mano, con sus compañeros." - "Nosotros", Anotación 18.

"¿Pero por qué escribo sobre todo esto? ¿Y de dónde provienen todas estas extrañas sensaciones? ¿Es que hay ahí un iceberg de tal naturaleza que pueda romper el más lúcido, sólido cristal de nuestras vidas?" - "Nosotros", Anotación 21.

"Me sentí a mí mismo. Sentirse uno mismo, ser consciente de la propia personalidad, es la suerte de un ojo inflamado por ceniza, o un dedo infectado, o un diente malo. Un ojo sano, o un dedo, o un diente no se siente; es como si fuera inexistente. ¿No está claro, entonces, que el ser consciente de uno mismo es una enfermedad?" - "Nosotros", Anotación 22.

[Hablando como Número D-503. Nota del autor]: "Felicidad... ¿Y bien?.... Los deseos son una tortura, ¿no es así? Está claro, entonces, que la felicidad  deviene cuando ya no hay más deseos, ni un solo deseo más. ¡Qué error, qué absurdo prejuicio fue que soliéramos marcar la felicidad con un signo positivo! No, la felicidad absoluta debe ser marcada con un signo negativo - ¡divino "menos"! [...] ¡El cero absoluto! menos 273º C. - "Nosotros", Anotación 31.

"Y, distinto a mí mismo, pensé: ¿Es posible que cada uno de nosotros soporte tal dolor, que pueda ser removido solo junto a su corazón?" - "Nosotros", Anotación 35.

El caso es que, en un mundo gobernado por Mara, una sociedad como la descrita por Zamiatin, que no tiene en cuenta la inevitabilidad de los impulsos animales, especialmente el amor, no podrá alcanzar jamás la estabilidad requerida ni podrá sobrevivir eternamente como tal. Es a raíz de esta aseveración que comienza precisamente toda la trama de esta novela; como el propio Imperio Católico, como la propia URSS, se trata de una sociedad abocada al caos y al desastre.                

Calbert

Vea también: "La Última Guerra", "La Conspiración Abierta", "El Nuevo Orden Mundial", "El Cerebro Mundial", "Las Guerras no son reales, el Ordo ab Chao", "Entre la destrucción y el Gobierno Mundial...", "Los Vigilantes", "La República o el Estado", "1.984", "Un Mundo Feliz", "La Historia del Nuevo Orden Mundial", "La Guerra de Continentes", "The Lover Depths".
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